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Quiche de calçots con patata y trufa blanca


Quiche de calçots con patata y trufa blanca
Quiche de calçots con patata y trufa blanca


Si hablamos de gastronomía catalana, nos encontramos con unos platos y alimentos característicos de todas aquellas regiones bañadas por el mar Mediterráneo. La gastronomía catalana ha aportado una serie de platos muy representativos y tradicionales conocidos en distintas partes del mundo. Unos platos basados en los productos de temporada, como en este caso, los calçots . Productos de mar, de montaña, y verdura fresca de la huerta, donde el producto y la calidad del mismo, es la estrella.

Si vamos a centrarnos en las verduras, nos toparemos con los famosos calçots de Tarragona. Una hortaliza que ha popularizado el municipio de Valls gracias a sus conocidas "calçotades". Y con ellos el romesco, una salsa muy característica que se utiliza para acompañar los tradicionales calçots a la brasa. Consiste en una mezcla de tomate, ñoras o pimiento choricero, ajo, almendras, avellanas, aceite y  vinagre.

El tratamiento culinario que podemos darle a los calçots es como el de una cebolla tierna o un puerro. Es una variedad de cebolleta alargada, de tamaño similar al del puerro, de color blanco, de sabor dulce y textura tierna, que se recolecta en invierno. Ricos en fibra, sanos, y ligeros.


Quiche de calçots con patata y trufa blanca
Quiche de calçots con patata y trufa blanca


Lo más típico en la zona de Cataluña es comer los calçots a la brasa, sobre unas llamas de sarmiento. La parte externa del calçot se quema, y para comerlo hay que retirarla, quedando un interior tierno y sabroso. Se suelen servir envueltos en papel de periódico y sobre una teja para mantener el calor. Luego se mojan en la salsa romesco o "salvitxada". Para comerlos, se quita la piel de un tirón, estirando el tallo desde arriba y saldrá la especie de cebolla tierna de su interior, completamente limpia, que tendréis que mojar en la salsa romesco. 

Lo más habitual es encontrarnos con un grupo de personas, familiares o amigos, reunidos con cualquier excusa en torno a una mesa y unas buenas brasas, tomando calçots con las manos y con un babero muy típico para evitar las manchas más que seguras que tendrá la ropa al comer calçots si no la cubrimos correctamente.

Incluso en los restaurantes más típicos de la zona de Valls y alrededores donde se cocinan las calçotadas, también es habitual sentarnos a la mesa y proveernos el propio restaurante de estos pequeños baberos para no mancharnos. Una estampa de lo más peculiar y divertida. 


Quiche de calçots con patata y trufa blanca
Quiche de calçots con patata y trufa blanca

Así pues, y para variar un poco, en esta ocasión he decidido traeros una quiche de lo más rica elaborada con estos tradicionales calçots, pero con un toque gourmet, que le aporta el aceite de trufa blanca. 

Quiche de calçots con patata y trufa blanca
Quiche de calçots con patata y trufa blanca

Ingredientes:

  • 1 base de quiche o masa brisa
  • media docena de calçots
  • 1 patata grande
  • aceite de oliva
  • sal
  • pimienta negra recién molida
  • nuez moscada
  • 200 ml crema de leche
  • 4 huevos
  • aceite de trufa blanca
  • queso rallado para gratinar


Pasos a seguir:

Para la masa quebrada:
bien podemos comprarla, 
o bien podemos hacerla nosotros mismos. 

Es muy fácil, solo tenemos que emplear un bol grande y mezclar 200 gr. harina, 100 gr. de mantequilla, 1 huevo y una pizca de sal. Amasar bien, formar una bola y estirar con un rodillo. Pero si no tenéis tiempo podéis comprarla, que es lo que he hecho yo en este caso.

Cogemos un papel de estraza y lo engrasamos de aceite o mantequilla.

Con la ayuda de un rodillo vamos estirando la masa hasta que quede bien fina. De medio centímetro más o menos, más menos que más. Para que quede fina, no quede seca y además se cocine bien.



Ponemos nuestra masa de quiche en un molde redondo o un molde de quiche y la ajustamos, cortando las orillas sobrantes con el filo de un cuchillo.

Mientras tanto tendremos el horno precalentado y prepararemos la mezcla del relleno.

Cortamos las patatas en rodajas finas como si fuésemos a hacer una tortilla de patatas normal.

Limpiamos bien los calçots de la arena que llevan adherida, quitamos las raíces y las hojas exteriores y troceamos.

En una sarten con aceite pondremos a pochar las patatas y en un par de minutos añadiremos los calçots. Sazonaremos y cuando estén a media cocción los retiramos a un plato, eliminando por completo el exceso de aceite. Esto es importante. Para ello vamos a dejarlos escurrir sobre un colador unos minutos.

Mientras tanto podemos ir rallando el queso que hayamos elegido. Podéis usar emmental, gruyere, mozzarella....Un queso que funda y gratine bien.

Batimos los huevos junto con la nata, sal, nuez moscada y pimienta negra recién molidas. Agregamos las patatas con los calçots en la mezcla de huevos.





Y ahora ha llegado el momento del aceite de trufa blanca. 
Yo lo compré en el supermercado Consum. Es de la marca Turci y viene en spray. Se puede utilizar al cocinar platos calientes y en platos acabados en frío, 50% infusión de trufa blanca (Tuber magnatum) y 50% aceite de girasol. 
Es ideal para carnes, pizzas, patatas asadas, patatas fritas y exquisitos risottos. 

La rara trufa blanca de la región de Alba, en Italia es famosa mundialmente. Cada año en la temporada otoñal entre octubre y noviembre, la feria de la trufa "Fiera Internazionale del Tartufo Bianco d 'Alba" tiene lugar en el Palazzo Mostre e Congressi en Alba en fines de semana consecutivos.

Otras delicias regionales tales como vinos, quesos, pastas y pasteles se ofrecen también en esta feria especial, que constituye una visita obligada y un punto culminante del año para gourmets de todo el mundo. Los productos se pueden degustar en el Palazzo. 

Además hay un evento de show cooking y talleres de cocina. En conjunción con un paseo por la ciudad medieval de Alba, donde muchos festivales turísticos tienen lugar durante la temporada de los mercados de trufa, la trufa blanca se puede comprar en varias tiendas de comestibles de la ciudad.




Rociamos la masa de quiche con el aceite de trufa blanca e incorporamos la preparación. 



Espolvoreamos el queso rallado por encima y horneamos a 180º durante 25 o 30 minutos o hasta que veamos que esté dorada.

Quiche de calçots con patata y trufa blanca
Quiche de calçots con patata y trufa blanca

Sacamos del horno y dejamos atemperar. Antes de servir rociaremos de nuevo el aceite de trufa blanca sobre la superficie todavía caliente de la quiche de calçots. El aroma impregnará todo el conjunto dándole un toque sutil de sabor a trufa. Una quiche que queda muy jugosa y esponjosa. ¡¡¡Una maravilla!!!



Quiche de calçots con patata y trufa blanca
Quiche de calçots con patata y trufa blanca



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